El Canto de las Sirenas

Por @AnaGCounselor


Hace unos meses mi familia y yo nos mudamos de casa. Vivíamos felices en nuestro hogar anterior pero llegó el momento de requerir más espacio. Los hijos crecieron y las

responsabilidades también. Nuestro nuevo espacio nos ha dado oportunidades de disfrutar

nuestra vida como familia y compartir momentos con los que amamos.


Este nuevo espacio me ha regalado también algo nuevo: el sonido de las sirenas. Aunque nuestro vecindario es tranquilo, la ubicación de la casa es muy cercana a una carretera de alto tráfico, que además conduce a hospitales, parques industriales y al aeropuerto estatal por lo que continuamente se escuchan sirenas, más en este tiempo de pandemia.


Desde pequeña el sonido de las sirenas me hacía sentir tensa. El primer sonido que

escuché fue el de la sirena de la ambulancia que atendió a mi abuelo después de ser atropellado. Tenía apenas ocho años. Más recientemente, el sonido de las sirenas que vinieron a atender de urgencia a mi papá justo antes de morir.


En esta nueva casa, el sonido de las sirenas me asalta en los momentos más inesperados: a media noche, cuando estoy desayunando, cuando estoy trabajando, cuando estoy dando alguna sesión y de nuevo aparece esa tensión muy profunda, muy vieja, muy de mi historia.


Hasta que me di cuenta de la necesidad de atender eso que se sentía con el sonido de las sirenas… ¿Recuerdan que las sirenas cantaban para confundir y extraviar a los marineros?


Las sirenas me hacían sentir tensa, triste, impotente, sin salida, sin opciones. Pero cuando atendí todo eso, entonces me di cuenta: debajo de esas sensaciones iniciales había más, mucho más. Una vez que dejé salir las lágrimas y conecté más profundamente con la historia de mi vida y su sabiduría; ahí debajo había mucho amor, fortaleza y trascendencia.


Entonces pude darme cuenta, las sirenas pueden distraerme un poco, pero siempre puedo llegar a puerto seguro:


1. Asumir el dolor inevitable de la Vida, con gratitud y humildad.

2. Disminuir el sufrimiento innecesario, enfocando mi energía a mejorar mi vida y la de los

demás.

3. Honrando con mis actos a los que se han ido, propios y extraños.

4. Comprometiéndome más con mi presente y con todo lo que sí puedo hacer. Como una

alarma para traerme al presente.


Después de esto el sonido de las sirenas, es la canción con la que la Dios y la Vida me

recuerdan que el tiempo es invaluable y que cada acto que yo hago en favor de mí misma y de otros es lo verdaderamente importante.


¿A ti que te recuerda el sonido de las sirenas?


Abrazos solidario con cariño, AnaG

Ana Laura Garza García MDH-CPSM




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